Cualquier sistema de IA con acceso a tus datos es una superficie de ataque. Da igual si es un agente autónomo, un chatbot de ventas o un asistente conectado a tu correo. El riesgo no está en la tecnología — está en cómo se diseña y se despliega.
Solicitar evaluación de seguridad →Los sistemas de IA introducen vectores de ataque que las herramientas de seguridad tradicionales no detectan. No son vulnerabilidades del software — son consecuencias del diseño. Y se pueden prevenir si se tienen en cuenta desde el principio.
El atacante no ataca el sistema de IA directamente. Ataca los datos que el sistema va a leer: un PDF adjunto, un email de proveedor, un formulario de contacto, la respuesta de una API externa. El sistema ejecuta las instrucciones ocultas creyendo que son datos legítimos. Sin detección de antivirus. Sin CVE. Sin alerta.
Un chatbot de atención al cliente conectado al CRM puede ser manipulado para extraer datos de otros clientes simplemente procesando un mensaje con instrucciones embebidas.
Caso real: Salesforce Agentforce — CVSS 9.4 (2026)Si alguien accede al entorno donde vive el sistema de IA, obtiene sus credenciales de API, sus prompts maestros y los índices RAG que contienen el conocimiento interno de la empresa. Eso equivale a robar la propiedad intelectual del proceso automatizado y las claves de acceso a todos los sistemas integrados.
El atacante puede suplantar el sistema generando gasto desbocado de tokens a cargo de la empresa víctima, o usar las credenciales robadas para acceder a sistemas de terceros.
Vector documentado: HiddenLayer AI Threat Landscape 2026Los sistemas de IA que generan o ejecutan código instalan dependencias de forma automática. Los atacantes registran paquetes con nombres casi idénticos a librerías legítimas — langchian en lugar de langchain — que el sistema descarga sin verificación.
No genera CVE. No activa alertas de seguridad convencionales. El código malicioso se ejecuta con los mismos privilegios que el sistema legítimo.
Vector emergente: documentado en múltiples entornos de agentes (2025–2026)El sistema de IA hace exactamente lo que se le diseñó para hacer. El problema es que se le diseñó con demasiado acceso. Un asistente de ventas con acceso de escritura al CRM puede modificar datos de clientes. Un agente de operaciones con acceso a transferencias puede mover fondos.
El principio de mínimo privilegio — que cualquier arquitecto de seguridad aplica a usuarios humanos — rara vez se aplica con el mismo rigor a los sistemas de IA.
Caso real: Step Finance — $40M en pérdidas por permisos excesivos en agentes de trading (enero 2026)Los agentes autónomos son el caso más extremo — actúan solos, a alta velocidad y con acceso amplio. Pero el mismo problema existe en cualquier sistema de IA que procese datos externos y tenga acceso a herramientas o sistemas internos.
Un chatbot de atención al cliente conectado al CRM, un asistente de ventas con acceso al historial de pedidos, un copiloto interno que lee documentos confidenciales. Todos procesan inputs externos y tienen acceso a sistemas reales.
Sistemas de recuperación aumentada que indexan documentos internos — contratos, procedimientos, datos de clientes — y responden preguntas sobre ellos. El índice vectorial es un activo crítico que puede ser extraído o manipulado.
Flujos de n8n, Make o Zapier que incluyen un paso de LLM para clasificar, resumir o generar contenido. Si ese paso procesa inputs externos (emails, formularios, webhooks), es un vector de inyección potencial.
El caso de mayor riesgo: actúan sin supervisión humana constante, tienen acceso a múltiples herramientas y sistemas, y ejecutan acciones con consecuencias reales. Un agente comprometido puede causar daño a alta velocidad antes de ser detectado.
Asistentes de desarrollo con acceso al repositorio, capacidad de ejecutar código y gestión de dependencias automática. Son el entorno más expuesto al slopsquatting y a la ejecución de código malicioso sin detección.
Sistemas que procesan emails entrantes, clasifican documentos, extraen datos de facturas o contratos, o toman decisiones sobre leads y clientes. Cualquier input externo que el sistema procese es un vector de ataque potencial.
La seguridad de los sistemas de IA no es un servicio separado que se añade al final. Es parte del proceso de diseño e implementación desde el primer día. Cuando Ágere construye un sistema de IA, la seguridad no es una capa adicional — es una dimensión del diseño.
Antes de escribir una línea de código, identificamos todos los puntos donde el sistema procesará inputs externos, qué sistemas internos tendrá acceso y qué consecuencias puede tener una manipulación.
Diseñamos la arquitectura del sistema con el principio de mínimo privilegio aplicado con el mismo rigor que se aplica a usuarios humanos. El sistema solo puede hacer exactamente lo que necesita para cumplir su función.
Un sistema seguro en el momento del despliegue puede dejar de serlo si el entorno cambia. Implementamos los mecanismos de detección y contención que permiten identificar comportamientos anómalos antes de que causen daño.
En Ágere no hay un equipo de seguridad separado que revisa el trabajo de los ingenieros al final. Los mismos ingenieros que diseñan e implementan los sistemas de IA son los que aplican los controles de seguridad desde el primer día. No es un proceso de auditoría — es una forma de trabajar.
Una evaluación de seguridad de Ágere no es una auditoría de infraestructura convencional. Es un análisis específico de los vectores de ataque que introduce la IA en tu organización, con un informe de hallazgos priorizados y un plan de corrección concreto.
Solicitar evaluación →
Identificamos todos los sistemas de IA en uso en la organización — incluyendo los no autorizados (Shadow AI) — y los permisos reales asignados a cada uno.
Para cada sistema, identificamos todos los puntos de entrada de datos externos y los accesos a sistemas internos que representan un riesgo potencial.
Ejecutamos pruebas controladas de inyección de prompt en los flujos críticos para verificar si el sistema puede ser manipulado para actuar fuera de su función prevista.
Verificamos cómo se gestionan las API keys, tokens y credenciales de los sistemas de IA: dónde se almacenan, quién tiene acceso y si están expuestas en logs o repositorios.
Evaluamos si existe trazabilidad completa de las acciones de los sistemas de IA y si hay mecanismos para detectar y contener comportamientos anómalos.
Verificamos que los sistemas de IA cumplen con las obligaciones de seguridad del AI Act y el RGPD: medidas técnicas adecuadas, gestión de brechas y documentación requerida.
Entregamos un informe con los hallazgos ordenados por impacto potencial, las correcciones recomendadas y un plan de implementación con plazos y responsables.
La seguridad de los sistemas de IA no se puede gestionar de forma aislada. Un sistema técnicamente seguro puede incumplir el AI Act. Una política de gobernanza sin controles de seguridad es papel mojado. Los tres marcos se refuerzan mutuamente — y Ágere los implementa como un todo.
La gobernanza define quién puede desplegar qué sistemas de IA, con qué datos y bajo qué condiciones. Sin un marco de gobernanza, la seguridad no escala: cada equipo toma sus propias decisiones sobre permisos y accesos.
Ver Gobernanza →El AI Act exige medidas de seguridad técnicas para los sistemas de alto riesgo. El RGPD requiere medidas adecuadas para proteger los datos personales que procesan los sistemas de IA. El cumplimiento regulatorio y la seguridad técnica son inseparables.
Ver Compliance →Cuando Ágere implementa un sistema de agentes autónomos, la seguridad no es opcional. El diseño de permisos, el sandboxing, la gestión de secretos y los logs de auditoría son parte del entregable — no un extra.
Ver servicio →Las empresas que integran la seguridad desde el diseño despliegan más rápido, con menos incidentes y con más confianza de sus clientes. Ágere no añade seguridad al final — la construye desde el principio.